"Donde el agua dejó barro, nosotros sembramos juegos."
En solo 48 horas, transformamos la incertidumbre en un refugio de color. Mientras las calles de Algemesí recuperaban su forma, en nuestra Ludoteca de Emergencia los más pequeños recuperaban su sonrisa. No lo hicimos solos: tejimos una red de artistas y colectivos unidos por una sola misión: que el desastre no les robara la infancia. Porque jugar también es reconstruir.
"Donde el agua se detiene, la infancia vuelve a brotar."
En medio de la incertidumbre, decidimos que el juego no podía esperar. En solo 48 horas, levantamos en Algemesí un refugio hecho de colores, cuentos y sonrisas. Gracias a una red de artistas con el corazón gigante, transformamos el silencio en carcajadas. Porque proteger la risa de un niño es la forma más hermosa de reconstruir un pueblo. Mañana será mejor, porque hoy estamos jugando.
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