Nuestra partitura sigue sonando
Tras consolidar la ludoteca de emergencia en Algemesí, en la Associació REMOR supimos que el silencio no podía ser la banda sonora de la infancia valenciana. Había que moverse. Había que llevar la esperanza, nota a nota y palabra a palabra, a cada rincón que la DANA intentó silenciar.
"Donde el agua dejó barro, nosotros sembramos canciones. Donde el silencio pesaba, nosotros llevamos risas y cuentos."
Una caravana de esperanza: Música, Magia y Palabras
Nuestra labor no se detuvo en un solo lugar. El proyecto SOMRIURES se convirtió en una caravana itinerante donde diferentes disciplinas artísticas se unieron con un solo objetivo: la resiliencia infantil.
● Música que abraza: Guitarras y ritmos que devolvieron el latido a las plazas de Paiporta, creando refugios sonoros para las familias.
Paiporta



● Payasos: El motor de la risa: Su presencia fue vital. Con una nariz roja y un gesto amable, consiguieron lo que parecía imposible: que los niños volvieran a reír a carcajadas sobre las calles que aún recordaban el agua.
Risas durante el recorrido


● Cuentacuentos: Reconstruyendo historias: En colegios de Aldaia y Sedaví, las palabras de nuestros narradores ayudaron a los más pequeños a viajar a mundos fantásticos, permitiéndoles una desconexión necesaria para sanar y volver a imaginar un futuro lleno de color.
Aldaia



Colegios del recorrido



Un compromiso compartido
Este recorrido ha sido posible gracias a la red de artistas voluntarios y a cada persona que cree que la cultura es un bien esencial en las crisis. Desde REMOR y Espai de Rock, seguimos caminando —con la guitarra al hombro, la nariz de payaso en el bolsillo y cuentos por contar— construyendo el futuro que nuestra infancia merece.
Artistas voluntarios y equipo


